El Parque Natural se distribuye irregularmente entre 8 de los 14 municipios que forman la Comarca Subbética: Cabra, Carcabuey, Doña Mencia, Iznájar, Luque, Priego de Córdoba, Rute y Zuheros.

Según los límites definidos en el nuevo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, aprobado en febrero de 2.004, la superficie protegida asciende a 32.056 Has.

Está situado en el sur de la provincia de Córdoba, prácticamente ocupando el centro geográfico de Andalucía. Las Sierras Subbéticas pertenecen a las Cordilleras Béticas, de naturaleza eminentemente caliza. El terreno, de fuertes pendientes y elevaciones se alza sobre bellos y estrechos valles. Así destacamos entre nuestros bellos parajes: la Sierra de Cabra con su cima más alta conocida como el Picacho (1.275 m) Esta zona ofrece interesantes formaciones como el Lapiaz de los lanchares.
    

El Parque Natural encierra en su interior el pico más elevado de la provincia de Córdoba, La Tiñosa, con 1.570 metros. Otras sierras de gran belleza son las de Rute y Horconera, en esta última hallamos la mencionada cumbre de la Tiñosa , junto al Pico Bermejo de 1.470 metros.
     

Los cursos de agua son escasos, dado el índice de filtración de las masas calizas, destacando sólo los ríos Anzur, la Hoz, Bailón y Salado. Por la misma razón son numerosas las fuentes y manantiales. No obstante, en los límites del Parque hallamos el río Genil y el embalse de Iznájar.

Y todo esto, unido a los valores culturales de sus pueblos, hace de este espacio natural un núcleo esencial de naturaleza y vida dentro de Andalucía. Fue declarado Parque Natural por la Junta de Andalucía en 1.988, pasando a formar parte de la RENPA - Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía.

Por otro lado, la naturaleza caliza del terreno es uno de los mayores atractivos del Parque, observándose formaciones típicas del modelado kárstico, como lápices, dolinas, poljés, etc. Los afloramientos rocosos característicos proporcionan un relieve muy accidentado, con fuertes elevaciones de hasta 1.500 metros, valles estrechos, laderas pedregosas, y grandes lomas de terreno.

Las galerías y grutas subterráneas habituales de las formaciones kársticas se encuentran espectacularmente representadas por la Cueva de los Murciélagos, inexplorada hasta 1.937. Se trata de una verdadera joya tanto geológica como arqueológica; por una parte debido al yacimiento neolítico hallado en su interior y las pinturas rupestres en sus paredes; y por otra gracias a la belleza de las estalactitas y estalagmitas características de las grutas kársticas.